martes, 6 de julio de 2010

Otra vez el aborto

O tal vez debería decir ¡¿Otra vez el aborto?! He puesto la radio al despertarme y me encuentro con otro debate sobre la LIVE, otra vez: no me lo podía creer. Pensaba, inocentemente, que el tema estaba zanjado, que nuestro gobierno había tirado pa'lante y que la oposición se había cansado de dar por el culo con un asunto que debería avergonzarnos como sociedad plural, democráctica y del siglo XXI. Pero no, no nos avergüenza seguir manteniendo un debate que a mis oídos resulta atrasado, caduco, hipócrita y retrógrado.

Las mujeres hemos estado siempre expuestas a la muerte para dar la vida, hasta hace cuatro días en que la sanidad ha mejorado y podemos parir tranquilamente sin morir, al menos en occidente. Pero las mujeres también hemos abortado, siempre. Nuestro recetario tradicional está plagado de abortivos, porque cualquiera que viva con el signo mujer en su ADN sabe lo que significa para la propia vida, dar otra.

En los 80, cuando aún este debate tenía algo de sentido, la gente se iba a Londres a abortar, la que podía, claro. La misma, que cuando la cosa se calmó un poco, seguía abortando en las clínicas que todo el mundo reconoce en cada ciudad de este bendito país. Ya sabemos que, con pasta de por medio, a la gente le da igual el supuesto 1, 2 ó 3: se aborta y punto. Llevamos unos 30 años haciéndolo tranquilamente y que tire la primera piedra quien no conozca a alguien que lo haya hecho.

Entonces, no entiendo esta movida, que sinceramente no escucho mucho porque me aburre el debate y me cabrea bastante. ¿Están defendiendo el derecho a la vida? ¿A qué vida? ¿Por qué nadie ha dicho aún que lo terrible es que sigan realizándose abortos? Llevamos 35 añitos de democracia, 35 añitos saliendo de la incultura, la ruralidad, el atraso y la sinrazón franquista, intentando ponernos al nivel - bastante bien lo hemos hecho - de los países de alrededor. Ya sabemos que el sexo no es pecado y que nosotras también lo disfrutamos. Sobra información, sobran métodos anticonceptivos, sobran centros de planificación familiar, sobra de todo como en toda sociedad desarrollada que se precie y, sin embargo, las nenas y las menos nenas se siguen quedando embarazadas sin querer. Ahí debería estar el verdadero debate.

Pero como no es así, seguimos dándole vueltas a estupideces que ya no sé si esconden que a la derecha (y a alguna izquierda, que al menos tiene la decencia de callarse) le molesta que las tías hagan con su vida y su cuerpo lo que les dé la gana como los tíos han hecho siempre. ¿Es ese el problema? No lo sé... En cualquier caso, ya basta ¿no? Basta de que nos tengamos que morir abortando en condiciones de pena, basta de que no podamos decidir libremente cuándo ser madres, basta de que se use una vez más a las tías como arma arrojadiza, o sea, basta.
Creo que la noticia de hoy era que por fin se aprobaba la ley, por fin.
6 de julio de 2010, creo que ya tocaba.

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