domingo, 8 de agosto de 2010

Pobre Nacho


Hace unos días nos enteramos de que Nacho Duato deja la Compañía Nacional de Danza y se va a Rusia a dirigir un ballet. Bueno, hasta aquí todo bien. Lo que me sorprendió fue que la noticia iba siempre acompañada de comentarios del bailarín y coreógrafo sobre la poca importancia que se da en este país, el nuestro, al ballet en comparación con, por ejemplo, el fútbol. Aquí ya empecé a sorprenderme, y no porque no comparta el "mosqueo" de Duato, sino por su ingenuidad, pues no sé qué se esperaba. El ballet, la danza, el baile o cualquiera de sus manifestaciones es una actividad típicamente femenina: las academias de baile están llenas de niñas, a los espectáculos de danza acuden mayormente mujeres y ya sabemos lo que se opina de un niño que quiera vestirse de tutú (aunque luego no nos parezca tan mal que en otros contextos y con más añitos lo hagan con otros fines). La danza es femenina, y por tanto, no tiene valor social; prueba de ello es que no se estudia en el colegio, a pesar de ser una evidente manifestación cultural como la música, la pintura o la literatura, por citar algunas. Igual al señor Duato le despistó el que, a diferencia de ámbitos masculinos donde es difícil encontrar a una señora que destaque, en la danza así a bote pronto, me vienen a la cabeza casi tantos nombres de bailarines como de bailarinas, muestra una vez más de que ni "en lo nuestro" las mujeres mandamos. Así que sigo sin entender su cabreo, justificado por supuesto, pero ingenuo, pues si en todos los años que tiene no había vivido la desigualdad aún, ¡apaga y vámonos!

miércoles, 21 de julio de 2010

La caída de la natalidad

La natalidad ha vuelto a caer, claro, y los sesudos estudiosos de la materia siguen dando explicaciones ridículas sobre sus causas: no hay cheque-bebé, la crisis, hay menos mujeres en edad de procrear, parimos más tarde, etc. El soniquete de que "las inmigrantes" iban a asumir la tasa de reposición parece ser que también se les ha acabado. Vaya, que estamos todas de nones.
A ver, las tías no parimos porque sabemos que parir significa renunciar (la enumeración de la renuncia os la dejo, pues seguro que cada quién tendrá mil ideas en la cabeza). Desde que podemos elegir, muchas hemos decidido no ser madres porque en este mundo que va lentito, aún es muy difícil ser madre sin perder todas las posibilidades que ofrece la vida no siéndolo.
Así que no entiendo las cábalas sociológicas: la que quiere convertirse en madre lo hace al margen de la crisis, y el idiota que piense que la mierda de los cien euros o el ridículo cheque-bebé nos va a despertar el instinto maternal, es que no tiene ni idea de lo que es una tía. Señores, sin cambios sociales estructurales, inversión en servicios de atención a la infancia, flexibilización de los horarios de trabajo y demás morondangas, ¡aquí no parirá-ni-dios!

domingo, 18 de julio de 2010

¡Olé Sara!

Una semana antes de que empezara el Mundial no tenía ni ieda de quíen era Sara Carbonero, es más, ni siquiera había escuchado su nombre. Hoy sería imposible no conocerla. Tras el desafortunado comentaio de los periodstas del Times pensé "Pffff, ya está el patriarcado buscando a una tía a la que echarle la-culpa-de-todo, ¡qué cansino!" Y para mi sorpresa, aunque por motivos diferentes, hubo voces masculinas que alzaron el mismo "¡qué cansino!" y desde diversos medios se pidió situar las responsabilidades de la derrota de España ante Suiza donde correspondían. A todo esto, me preguntaba si cuando España ganase el mundial también le íbamos a acharcar a Sara los aciertos de Iker. Efectivamente, tras la victoria no hubo comentarios felicitándola por haber conseguido que el guardameta "se centrase", pero no hizo falta.
El patriarcado tiene estas cosas, pues al ir "sobrao" a veces se pasa y así ha conseguido que Sara Carbonero haya dejado de ser sólo una periodista de deportes para convertirse en uno de los nombres más buscados en Google, y más importante aún, lejos de ser la nueva Pandora portadora de todos los males para la humanidad, la discreción con que han manejado la situación se vio culminada con el beso en directo que, además de amor, fue la mejor respuest de Iker a los comentarios estúpidos, la manera más eficaz de legitimar la profesionalidad de su novia y el medio más auténtido de respaldar a quien, según parece, será su esposa. Así que estamos de enhorabuena: ¡olé por Sara Carbonero y olé por ese par de golinos que le acabamos de meter al patriarcado!